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WAG THE DOG

WAG THE DOG

Manipulación mediática de las masas, de esto trata Wag the Dog, cuyo nombre literalmente quiere decir “presumir el perro” cuya interpretación coloquial al castellano lunfardo podría ser “menear la cola” o “cortina de humo”.

Cuando vemos el filme se confirman un buen grupo de teorías de conspiración que solemos tener los que pensamos fuera del tarro, y por otro lado nos hace gracia saber, como si no lo conociéramos, que la política es capaz de todo.

Hemos escuchado hasta la saciedad que para gobernar y liderar un mandatario debe armar una guerra u organizar un evento deportivo de escala mundial, en Wag the Dog se decantan por la primera.

La película versa sobre cómo los asesores del presidente presidenciales activan un plan para que los medios, sin saberlo, caigan en su juego y difundan una noticia falsa y de esa forma limpiar la imagen del actual presidente y lograr su reelección.

Wag the Dog muestra de forma entretenida como el corrupto poder se la juega completamente para desde las alturas titiretear al pueblo y todo les sale bien hasta que el productor del evento ficticio que hicieron pasar por real, una guerra contra Albania, decide contar la verdad por sentirse celoso del crédito que recibió el equipo de asesores y marketing del señor presidente.

El tema de desviar la atención se toca en una película casi gemela de esta pero con temas más cerca de nosotros, hablo de la mexicana “La Dictadura Perfecta”, en la que se demuestra esta unión malévola que han tenido durante siglos, medios de comunicación y políticos y como estos han logrado a perpetuarlos en el poder o tumbarlos del mismo.

Tanto como Wag the Dog como La Dictadura Perfecta se nos hacen familiares, si hacemos caso a los rumores y si apretamos un poco los ojos y sospechamos ocurre que se parece mucho a tantas cosas que hemos visto en la década ganada o en todo ese horrendo proceso militar que aún soporta Venezuela.

La cortina de humo es real, está comprobado, ahora las guerras de la información se libran por canales escogidos, la televisión ha perdido terreno y credibilidad, las leyes existentes han limitado las investigaciones periodísticas al menos durante el correísmo, hoy en el gobierno de Lenin Moreno, existe apertura a las mismas, les han dado crédito y seguimiento y hasta parece que los periodistas perseguidos son aliados ahora hasta que toque la casa, no lo sabemos hasta que suceda, pero definitivamente estamos lejos de un Watergate.

La cortina de humo o el Wag the Dog ecua, fácil podemos decir que es el S30 o el conflicto internacional con Colombia por la “seria intromisión y bombardeo” que ejerció el ejército de ese país al perseguir y ultimar al número dos de las Farc. Este tema fue manipulado con énfasis patriótico que termino con un apretón de manos y con una foto del presidente que ya no se puede reelegir poniendo una cara de resentimiento eterno pero que quedó desnudo cuando su colega le comentó que el poseía las computadoras de los guerrilleros narcotraficantes y que iban a liberar el contenido.

Hoy queda para la historia vergonzosa esas fotos y contenidos de donaciones que realizaron las Farc a varios gobiernos de esta zona.

¿Otras nubes rosas? El troll center, las redes sociales, la guerra moral, la censura contra los Simpsons, la creación de la Secom y Cordicom, la secretaría del buen vivir, el asilo de Assange, y otros, la realidad supera a la ficción.


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